
«Queremos reencontrarnos con la gente»
Ariel Ferrando es el nuevo presidente de la Juventud Radical. Fue elegido en los comicios del pasado 6 de septiembre, pero asumió su mandato hace poco más de quince días. Entre las propuestas que plantea se destaca la recuperación de los lazos con el militante y con la sociedad a través de debates en el Comité.
Tras varias idas y vueltas, las nuevas autoridades del Comité local de la Unión Cívica Radical asumieron sus cargos. Si bien, en la elección realizada el 6 de septiembre se presentó una sola lista, la Junta Electoral decidió avalar los comicios. El 4 de noviembre se realizó el acto de proclamación, en el cual estuvo presente el flamante presidente del Comité Provincia, Anselmo Bruno, que trajo el acta resolutiva.
«INTRANSIGENCIA» dialogó con el nuevo presidente de la Juventud Radical local, Ariel Ferrando, quien destacó la importancia de recuperar los espacios sociales como lugares de intercambio.
-¿Cuáles son las principales acciones que tiene pensado desarrollar en su gestión?
-Como primera medida, queremos integrar a todos los jóvenes, no sólo a los que están afiliados al partido, sino aquellos que forman parte de líneas internas y también a quienes no integran otra fuerza política. El objetivo es unir a todos los que estén interesados en participar en un partido que trabaja con actividades para jóvenes.
Queremos darle un nuevo impulso al radicalismo. La intención es volver a reunirnos, porque vivimos en la era de la información y se da la paradoja de que estamos muy poco comunicados. La idea es reencontrarnos cara a cara y no a través de medios virtuales. Queremos relacionarnos con los militantes o con la gente particular en la sede partidaria.
-En los mayores hay divisiones internas muy marcadas, ¿cuál es la situación de la Juventud?
-No estamos muy fragmentados. Somos un grupo de jóvenes que militamos hace años; obviamente cada uno tiene sus ideas y tenemos diferencias, pero no estamos enemistados a muerte.
-¿Cómo se prepara el partido para el recambio generacional?
-A lo largo de los años hemos notado que cuesta mucho acercar a los jóvenes a la política. Es difícil encontrar alguno que quiera involucrarse en esto, porque esta actividad está mal vista por la sociedad y tenemos que tratar de revertir esa connotación negativa.
Nuestra intención es trabajar en prevención, capacitación y formación política en gestión. En los próximos años, el radicalismo va a sufrir un recambio generacional en sus dirigentes. Los jóvenes que van a renovar la conducción del partido tienen que estar capacitados y preparados para eso.
Tenemos pensado realizar cursos anuales en los que se abordarían la doctrina partidaria, la historia y el pensamiento de los fundadores, Alem e Yrigoyen. Sería como un manual para la formación de dirigentes en distintos aspectos que tengan que ver con la gestión pública; ya sea para ocupar un cargo ejecutivo o legislativo.
Se va a trabajar con profesionales y especialistas en la materia que vengan de Córdoba y Buenos Aires. Los talleres se realizarán con charlas y disertaciones cada quince días. Habrá un exponente diferente en cada curso, los cuales serán abiertos para cualquier público.
-¿Cuáles son las ventajas y desventajas de ser un partido tradicional a la hora de captar más afiliados?
-Por un lado, nos facilita el hecho de ser un partido centenario y porque eso le da una fuerte raigambre en la sociedad. Muchos jóvenes ingresan porque conocen sus ideales e historia del partido, porque lo han estudiado en el colegio o porque lo viven a diario en las realidades políticas de la ciudad, provincia y país. También sucede que muchos jóvenes llegan al radicalismo porque su padre o su abuelo fueron militantes. Tenemos una tradición en ese sentido. La Juventud Radical es una de las que ha tenido mayor presencia en la sociedad desde la vuelta de la democracia.
Yo me metí en el partido por cuestiones que viví cuando era chico. La política brinda la posibilidad de hacer las cosas de otra manera. Uno vive la realidad del país y tiene la esperanza de que, con mucho esfuerzo, se puede cambiar. Los jóvenes tenemos la ilusión de que las cosas que están mal se puedan modificar.
-¿Qué importancia le da el partido a la Juventud?
-Orgánicamente, la Juventud es un estamento independiente del de mayores, pero las resoluciones que se toman pasan al Comité de mayores. La relación es estrecha, porque somos de un mismo partido y respondemos a los mismos principios; de todos modos, ellos son los que tienen la última palabra. Los mayores nos ayudan y nosotros aprendemos de ellos en sus aciertos y errores.
-¿Qué cuestiones deberían modificar en el radicalismo?
-A nivel provincial y nacional hemos sufrido derrotas y esto nos ha hecho recapacitar. El partido dejó de lado la relación estrecha que siempre mantuvo con el pueblo; dejó de ser un lazo muy cercano con la gente que podía interpretar sus necesidades. Se alejó de ese rol que siempre se cumplió, y ha pagado las consecuencias. Ahora hay nuevos aires que soplan fuerte. El radicalismo está volviendo a resurgir como esperanza; yo creo que es porque volvió a interpretar a la gente y eso es lo que nos da el impulso. En las últimas elecciones nos fue muy bien y hoy estamos en una posición mucho mejor que hace diez años.
Para el 2011 estamos con muchas expectativas; el radicalismo viene con más fuerza y eso se lo ha dado la gente. De todos modos, falta mucho para las elecciones y el escenario puede cambiar.
-A nivel local, ¿qué relación mantienen con el Ejecutivo y con el Concejo de Representantes?
-La Juventud del partido es independiente y tenemos una relación buena con el Ejecutivo y con el Legislativo. Los proyectos que queremos llevar adelante, como las campañas de prevención, el trabajo comunitario y las charlas políticas de formación siempre han recibido respuestas positivas. También somos padrinos de un comedor.
Con el resto de las fuerzas políticas también nos vinculamos. Más de una vez hemos desarrollado actividades conjuntas cuando las líneas de pensamiento se tocan. Hemos sabido dejar de lado las banderas partidarias cuando los pensamientos y las actividades en la sociedad requieren que estemos juntos. Tenemos una mejor capacidad de conciliación que los mayores.